A la del corazón invernal nunca le habían dicho que la querían, él tampoco se lo dice. A la del corazón invernal le duele el corazón de primavera, pero no quiere obligar a nadie a contestar un forzado: “yo también te quiero”.
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»domingo, 21 de marzo de 2010 @ 19:38
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.