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si quieres bailamos
»sábado, 30 de enero de 2010 @ 12:26
Me pregunto porqué sonrío tanto cuando te veo (si el corazón llora cuando la besas, a la vez). Ah, ¿que no te habías dado cuenta? Pues entonces se me ha escapado (ya puedes seguir comiéndole la boca, que perdió las papilas gustativas al chupar la decimoctava de la tarde).
¿Decías algo?
¿Sí? ¿No? ¿En qué quedamos?

»miércoles, 20 de enero de 2010 @ 22:29
Que quieras montar tu mundo de colores y vida feliz en un mundo imaginario siempre va a ser tu problema. Que puedes ir más allá, que cierres despacito la puerta y te escabullas. Las cosas se ganan, no te las regalan por fin de curso. Vas. Cambias. No te crees capaz de volver a intentarlo. Recuerdos caóticos se acumulan momento tras momento en algún lugar que cada día ocupa más espacio. No sabes cómo hacer para darte cuenta. Pero es que te está comiendo la cabeza. Porque sí. Porque no disfrutas. Todo es un horario, tus vacaciones de verano, el iPod con batería y las zapatillas amarillas. Que no me cuentes rollos tía. Que seguiré sin fingir lo que no soy porque no me lo creo. Que beberé hasta que me olvide de todo, que me comeré tanto chocolate como cabe en el mayor estante del Corte Inglés y que me comeré tantos regalices como caries tengo en las muelas. Que te dejes llevar. Que pienses, no calcules. Que salgas, no programes. Que todo esto ya llega a ser crispante. Tú cuadricula. Mientras tanto, yo seguiré esperando.

»martes, 19 de enero de 2010 @ 20:24
Por lo visto no debo de tener sentimientos, debo de ser un frío bloque de hielo. No tengo sensibilidad por los demás, no lloro y no río, no soy nada, no soy humana, soy de acero, por lo visto, claro. También soy una orgullosa, y merezco una gran medalla a la persona más egoísta del mundo, no comparto nada, ni cosas materiales, y mucho menos abstractas. No atiendo a razones, voy por libre sin importarme si hago o no daño a los que me rodean. Según él debo de ser algo horrible, no valoro la amistad, doy asco, soy creída, egocéntrica y hago llorar a la gente, quizás eso él no lo mencionó, pero a mí es lo que me hace sentir. Soy una mierda, y hasta un chicle tiene más valor que yo. O al menos así es como me sentí al oír las palabras de Inútil Tomás -y al releerlo parece que se queda corto-.

»lunes, 18 de enero de 2010 @ 20:07
En serio, ¿me ves con cara de que me importe tu historia de semental desvirgador de jovencitas? Ahórrate el desenlace.

»viernes, 15 de enero de 2010 @ 21:58
Errores que no admiten tipp-ex.
Y su sonrisa no ayuda.

»jueves, 14 de enero de 2010 @ 16:37
Y constantemente se repite en mi cabeza…
“Ignórale. Ignórale. Ignórale. Ignórale. Él no existe. Te juro que no existe.
Ignórale. Ignórale. Ignórale. Ignórale. Él no te quiere. Te juro que no te quiere. Es lo mejor para los dos.”

»miércoles, 13 de enero de 2010 @ 19:27
Y si hiciésemos una carrera, ¿quién crees que ganaría? ¿Un amor que intenta olvidar o un olvido que intenta recobrar el amor?

Dicen que, tarde o temprano, todo acaba. Entonces, ¿por qué tememos la llegada del fin? Es algo de lo que no podemos escapar. Yo no busco salida. Ni ventanas, ni rendijas, sé que no soy libre.
¡Venga señores!, ¡Hagan sus apuestas!
Nadie sabe cuánto duran los castigos que tienen que ver con emociones, eso es sólo cuestión de tiempo, ¿no?

»martes, 12 de enero de 2010 @ 18:43
“Del dicho al hecho, hay mucho trecho.”

Ese dicho es tan antiguo, debe tener más años que Matusalén –o al menos yo llevo escuchándolo toda mi vida-, y lo peor del caso es que es demasiado verdadero. Suele pasarnos que queremos hacer algo, nos mentalizamos para realizar tal o cual cosa, nos miramos al espejo y lo repetimos como mantra, que debemos perder el miedo, que hay que ser valientes y dejar la cobardía de lado, enterrarla lejos, muy lejos, y sacar valor desde el fondo de tus entrañas para cumplir algo que deseas de todo corazón. Las cosas cambian. “Tú lo puedes todo”, “Si quieres, puedes”. Pero no funciona así, con sólo quererlo no es suficiente.

Te enfrentas a ello, quedas de pie, te petrificas y no reaccionas, intentas gritarte interiormente, “muévete, muévete, ¡muévete!”, rezas para que de tu boca salgan palabras y parece que te las tragas. No pasa nada, no está pasando nada, nunca pasa nada, y, sin darte tiempo a reaccionar, ya te ha comido la lengua el gato.

»domingo, 10 de enero de 2010 @ 22:04
¿Nunca has querido renunciar? Abandonar, no volver a intentarlo. Hacer una bola de papel con todo ello y lanzarlo por la ventana para que se estrelle contra el suelo.
Pero no lo haces, porque algo te lo impide.

Porque sabes que si esperas, quizás las cosas mejoren. Quizás en el fondo valga la pena esperar. O quizás no. Quién sabe.

»sábado, 9 de enero de 2010 @ 13:13
Cuando oscurece a las 6 de la tarde, no tengo ganas de volver a clase, hago espacio para los jerseys más gruesos y veo por duodécima vez esa película que siempre echan por Navidad; nadie se imagina que aquí va a nevar. Pero por lo visto, hoy en Lourdes no estaban de vacaciones.

»jueves, 7 de enero de 2010 @ 15:25
Decía John Lennon que la vida es lo que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes, y, como en todo lo que decía, tenía razón. Planeas tu matrimonio, la casa en la que vivirás, a qué país viajarás en verano o qué bombones regalarás por San Valentín, el colegio al que irán tus hijos, planeas hasta el color que tendrá el puto sofá.

Pero los planes son sólo un dibujo en una servilleta de papel y por mucho que te empeñes al final no importan una mierda al resto del mundo. Y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborronadas con sueños, que la vida siempre tiene otros planes para ti.

»miércoles, 6 de enero de 2010 @ 20:23
¡No se puede tener siempre lo que se quiere!

»martes, 5 de enero de 2010 @ 21:26
Para bien o para mal, nadie elige sus sentimientos, quién le quiere o quién le deja de querer. No elegimos a quién le caemos bien y a quién mal, con quién tenemos algo en común o quién quiere estar con nosotros y quién no. No elegimos llorar cuando nos hacen daño ni gritar cuando sabemos que es el final. Hay muchas cosas que no elegimos, hay muchos momentos con los que nunca contamos, hay muchas personas que queremos que estén siempre en nuestras vidas pero que ya no lo estarán nunca. No podemos elegir nada más allá del chocolate blanco o el negro.

»lunes, 4 de enero de 2010 @ 16:25
Una de dos: o a Santa también le afecta la crisis, o nuestra chimenea está defectuosa.

»domingo, 3 de enero de 2010 @ 9:24
Ahora que han acabado los 00', me pregunto... cuando la gente, dentro de unas décadas, se disfrace de esta que acaba... ¿Cómo lo hará? ¿Creerán que nos pasamos 10 años vestidos de flúor? ¿O que llevábamos pitillos todo el rato? ¿Que las chicas nos vestíamos como Kate Moss? Qué curiosidad...

»viernes, 1 de enero de 2010 @ 17:42
¿Quién determina cuándo termina lo viejo y empieza lo nuevo? No es un día del calendario, ni un cumpleaños, ni el año nuevo. No te cambia
solo lo que tú quieres que te cambie, recuerdas lo que no quieres recordar y no olvidas lo que quieres olvidar.

No somos lagartijas y no podemos cortarnos la cola si nos apetece escapar, los problemas se pueden retrasar pero no esquivar.