<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/2535300190231058043?origin\x3dhttp://fading-juliet.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
si quieres bailamos
»miércoles, 24 de junio de 2009 @ 16:07
Después de estudiar con cuidado este caso, ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial... Sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más bonitos y olvidar los demás. Pero todo tiene arreglo.


»jueves, 18 de junio de 2009 @ 21:34
Revolución de hormonas. Qué confusión. ¿Acaso no aprendemos nada? Creía que esa vieja herida siempre enseñaba algo. Que te recordaba qué has superado y por qué has pasado. Que te enseñaba lecciones de qué evitar en el futuro.
¿Todo se acaba olvidando? Mentira. Será que hay tanto y tanto de lo que acordarse... o será que hay lecciones que tenemos que aprenderlas una, y otra, y otra vez.


»lunes, 15 de junio de 2009 @ 20:38
Siempre dijiste que era una palabra tan fuerte que aunque la pensases y te saliese por cada poro de la piel la callarías hasta que explotases por dentro. Porque sólo en ese momento sería necesaria de verdad.
La dirías cuando cada hueso de tu cuerpo la gritase, me la susurrarías al oído flojito para que no se perdiese entre tanto aire. Porque es sólo para mí.
Las palabras se desgastan y pierden el significado, esa vez me enseñaste cómo suena un te quiero de verdad.


»domingo, 14 de junio de 2009 @ 15:47
Piensas que me entiendes, y no sabes nada sobre mí, piensas que me entiendes, pero no sabes nada sobre mí. Me sigues y me estudias y me espías intentando convencerme, y escuchas a través de las paredes cosas que jamás quisieras escuchar. Piensas que me entiendes, y no sabes nada sobre mí, piensas que me entiendes, pero no sabes nada sobre mí...


»sábado, 13 de junio de 2009 @ 13:35
Si intentas comprender mis noches de desvelo...


»miércoles, 10 de junio de 2009 @ 17:15
Decías que soy la hija del caos, pero bien que te venías en mi barco a navegar los mares del cosmos y a beber ron cuando parábamos en alguna constelación, después de hacer el amor como locos.


»martes, 9 de junio de 2009 @ 19:04
- ¿Y si a él no le gustas?
+ ¿Quién ha dicho que su opinión importe?


»lunes, 8 de junio de 2009 @ 18:37
No le busques el sentido a las cosas. Sólo déjate llevar. Con el frío debajo de las piernas y el pelo entre sus brazos. Tú me entiendes. El resto que no le de más vueltas. Dudo que llegue a comprenderlo. Que te, que me, que te... Que me lleves al baile anda, toda la noche juntos.


»domingo, 7 de junio de 2009 @ 22:06
Odio cuando la gente piensa que me conoce más que yo misma. Pueden opinar, pero no estar tan seguros de conocer cada recoveco de mi mente más que ¡mi propia mente! Dios. Yo no escogí a quién quiero ni a quién no, JODER, ¡OJALÁ ASÍ FUESE!


»sábado, 6 de junio de 2009 @ 15:50
Es de esos momentos que no tienes palabras para emplear, quieres gritar o llorar de frustración. Blanco o negro. No tienes más opciones.

Me siento en un estado vengativo, no puedo ni expresarme -libremente-. Vale, sigamos guardando todo adentro como tanto les gusta, y después no se quejen de 'los fallos' de los adolescentes.