<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/2535300190231058043?origin\x3dhttp://fading-juliet.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
si quieres bailamos
»domingo, 28 de febrero de 2010 @ 18:47
Pasillos oscuros. En fin. Para qué negarlo. Si el mundo es el suelo que pisan mis pies, estoy enterrada veinte metro bajo tierra. ¿Las razones? Desconocidas. O quizás miedo al conocimiento absoluto de ambas. Amaral toca en la sala Sol y aquí sigo enfrente del ordenador rememorando historias pasadas. Acabadas. Terminadas en los posos de té, que nunca acabarían dictando mi futuro. Nadie escribe el destino. Aunque tú seas el único capaz de cambiarlo. Resignación. Restos de stock. Él aparecía entre el resto del mundo. Una camiseta demasiado fea. Converse de segunda mano. Y su disco favorito en el iPod. Que eres mi droga más letal, y sigues sin darte cuenta. Sigo sentada. Hasta que el tío de mi vida, me cante algo bonito. Tú estás con quién puedes, yo al menos tengo carácter restringido.