<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/2535300190231058043?origin\x3dhttp://fading-juliet.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
si quieres bailamos
QUÉ PRONTO ME OLVIDASTE »sábado, 28 de mayo de 2011 @ 21:26
Me tatué tu nombre en todos los rincones de la piel. Te has convertido en una suciedad imborrable. Soy horrible. Por tu culpa. Porque tú eres horrible. O quizás es al revés. No lo sé; ahora somos la misma persona. Tú en mí. Todos los espejos están rotos. Para no verme (verte, vernos). Los destrocé a base de gritos con los decibelios muy altos. Demasiados altos agudos estridentes. Creo que mi cabeza también está destrozada. Y no sé si el resto de mí (de ti, de nosotros).


»domingo, 22 de mayo de 2011 @ 18:31
Fuimos aéreos, volamos alto, muchísimo. Llegamos tan arriba que me guardaste las estrellas en botes de cristal, para que iluminasen mi habitación en las noches oscuras, las noches en que no estabas.
Volamos, volamos altísimo y fuimos ligeros, tanto que ni los miedos pesaban y nos vaciamos de lágrimas en el mar, abrazándonos fuerte, quedándonos sin respiración.
Nos encantaba volar entre las nubes los días de sol y nunca nos dio miedo quemarnos las alas, éramos más fuertes que todo. O eso creíamos.
Fuimos aéreos, hasta que, un día, caímos. En picado. De golpe. De repente. Rápido y dolorosamente.
Caímos, y nos golpeamos contra el suelo.
Y a ti se te rompieron las estrellas del bolsillo.
Y a mí el corazón. Y los pedazos se hundieron en el mar, y ya nunca pude, pudimos, volver a volar.


»miércoles, 18 de mayo de 2011 @ 18:48
Oigo tu voz, siempre antes de dormir. Me acuesto junto a tí, y aunque no estás
aquí, en esta oscuridad la claridad eres tú.


»sábado, 14 de mayo de 2011 @ 20:16
Hay trillones de tipos de mentiras, pero sin duda la más fatídica para el bien psíquico es aquella que te obligan a decir cuando te preguntan "¿Qué tal estás?", y tú dices "Bien, bien". Lo dices dos veces, para que todos se lo crean. Pero tú sabes que no es verdad, y aunque pienses que te encuentras en el momento más amargo y confuso de tu vida (luego verás que no), por lo menos aparentas que todo va de lujo, que estás en el TOP TEN de las chicas más felices del Sistema Solar... y ellos se lo creen. En eso no consiste la vida, ¿no? en actuar.


»domingo, 8 de mayo de 2011 @ 19:24
Es vital. El amor es necesario.
Es lo que inhalas. Es lo que entra en tus pulmones y te permite respirar.
Tú no vives gracias al oxígeno, vives gracias a él.
No te engañes.