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si quieres bailamos
»domingo, 28 de febrero de 2010 @ 18:47
Pasillos oscuros. En fin. Para qué negarlo. Si el mundo es el suelo que pisan mis pies, estoy enterrada veinte metro bajo tierra. ¿Las razones? Desconocidas. O quizás miedo al conocimiento absoluto de ambas. Amaral toca en la sala Sol y aquí sigo enfrente del ordenador rememorando historias pasadas. Acabadas. Terminadas en los posos de té, que nunca acabarían dictando mi futuro. Nadie escribe el destino. Aunque tú seas el único capaz de cambiarlo. Resignación. Restos de stock. Él aparecía entre el resto del mundo. Una camiseta demasiado fea. Converse de segunda mano. Y su disco favorito en el iPod. Que eres mi droga más letal, y sigues sin darte cuenta. Sigo sentada. Hasta que el tío de mi vida, me cante algo bonito. Tú estás con quién puedes, yo al menos tengo carácter restringido.

»sábado, 27 de febrero de 2010 @ 21:06
Más veces de las que debería, me pregunto; ¿qué diferencia hay entre el amor y la lluvia?
No, no intento hacer el típico chiste de "¿En qué se diferencian...?" Simplemente me asalta la duda.

El amor es como la lluvia porque aquel que no quiere caer bajo sus efectos se esconde de él, tras su paraguas. Pero aún así, por mucho que lo intente, los pantalones y los playeros se siguen mojando, por la debilidad. Y acaba cayendo bajo su poder.

Se asimila porque no sabes cuando va a caer y cual de las gotas te tocará. Puedes tener predicciones meteorológicas, pero tampoco aciertan siempre.

¿Y qué es lo que pasa cuando uno se moja demasiado? Pilla una pulmonía. Celos, discusiones y desconfianzas son los que crean esta enfermedad que te quita las ganas de todo.

¿Y yo? Yo me quedo en casa “veo” una película. A mí la lluvia ya me mojó suficiente escuchando El adiós... Y no creo que se seque nunca.

»miércoles, 24 de febrero de 2010 @ 15:09
No es mi día, ni mi semana, ni mi mes, ni mi año, ni mi vida, ¡maldita sea!

»domingo, 21 de febrero de 2010 @ 23:02
Acaba y vuelve a empezar. A Vetusta Morla, la marea le dejó la miel en los labios y las piernas enterradas; a mí con una capa de rocas de cincuenta kilos encima. ¿A quién quiero engañar? Enciende la luz, que seguiré a oscuras.

»viernes, 19 de febrero de 2010 @ 21:35
Porque soy más vaga que el suelo, que no se mueve ni para quejarse de que lo están pisando.
Mi vida no es precisamente una aventura, pero me pasan cosas.
Cosas que no recuerdo porque parece que sufro alguna clase de alzheimer precoz.
Pero sé qué pasó el lunes, y el martes, y el miércoles y, claro, ayer y hasta hace diez días.
Y no por eso tengo que ser estúpida.

(Aunque no recuerdo qué he comido hoy.)

»jueves, 18 de febrero de 2010 @ 21:01
¿Alguna vez has confundido un sueño con la vida real? ¿O has robado algo pudiéndolo comprar? ¿Alguna vez has estado melancólico? ¿O has creído que tu tren se movía estando parado? Quizás estuviese loca, quizás fuesen los 60 o quizás solo fuese una chica INTERRUMPIDA.

»miércoles, 17 de febrero de 2010 @ 21:01
Recupera el control, maneja a tus padres, miente a tus amigas, miente a tus líderes, no comas, mátate trabajando y ocupa tu mente en eso, recorta modelos de las revistas y pégalas en tu cuarto, esconde la comida, ve vídeos de thinspo en youtube, ponte una meta, ayuna, bota la puta grasa que te sobra y vuelve a pesar 49 kilos. Llora, en las noches no dormirás, en el día tendrás frío y mareos a cada minuto. La piel volverá a estar amarilla y saldrán manchas en tus piernas, tu período otra vez se irá junto con los kilos. Sé Perfecta, no importa que jodas el organismo, tú debes ser Perfecta.

¿Sabes qué? No puedo, no puedo y listo. Me cansé de tropezar con la misma piedra 300 veces, y de encima caerme. Me estoy volviendo locaaaaaaaaaaaaaaaaa. No es mi culpa vivir rodeada de imbéciles que sólo tienen un objetivo en su jodida vida.

Hala, soy diferente. ¿Soy diferente? Pues soy diferente. Que no me cuentes rollos tía. Que seguiré sin fingir lo que no soy porque no me lo creo, y además no me da la gana.

»sábado, 13 de febrero de 2010 @ 22:59
Y el tiempo pasa... oportunidades llegan mientras que otras se van. El corazón espera a algunas personas y a otras no. La mente olvida después de perdonar pero sólo a algunas personas. Hay rencores que quieres borrar pero no puedes evitar sentir rabia por cómo se dieron las cosas. Acompaña esa sensación de levantarte cansada, de dormir sin descansar y de un insomnio que no te deja ni a sol ni a sombra, y esa irritabilidad que hace que explotes con quien menos mereces.

»viernes, 12 de febrero de 2010 @ 15:07
- ¡Ay!
+ ¿Qué ocurre?
- Creo que me acaban de romper el corazón. Nunca imaginé que dolería tanto.


»jueves, 11 de febrero de 2010 @ 19:56
Es como si llegases al mundo con una caja de lápices de colores. Tu caja puede ser de 8, de 16 o de 24... Pero lo que importa es lo que haces con los colores que te dan.

No debe importar si coloreas fuera o dentro de las líneas. Yo coloreo fuera de la página, que no me limiten.

»viernes, 5 de febrero de 2010 @ 20:00
- ¿Sabes por qué los cuentos siempre acaban con lo de las perdices? Porque lo que viene después no se puede contar, porque es feo, y no es para niños. Lo que viene después es que te jodan, que te engañen, que te dejen tirado... Porque al final la princesa siempre se queda sola y triste.
+ Así es la vida, a veces te arriesgas y eres feliz y otras, no tanto. Antes de intentarlo nadie sabe si va a salir bien o mal. Y si ahora la princesa es triste, es porque antes fue muy muy feliz. ¿Qué prefieres, no querer nunca a nadie para no sufrir? Bueno, no te pondrás triste pero tampoco estarás contenta. Y a base de no estar nunca contenta, una se va poniendo muy muy triste, créeme.

»miércoles, 3 de febrero de 2010 @ 20:53
No sé cómo mi madre me soporta a veces (o siempre). Quiero decir que a ella todo le debe de resultar claro como el agua, pero ha tenido que sentarse a oírme jurar y perjurar que lo negro era blanco, o que lo caliente era frío o algo por el estilo. No habría cambiado nada si le hubiese dicho la verdad.

»martes, 2 de febrero de 2010 @ 16:45
A fin de cuentas, todo es universal. Ilusamente crees que solo TÚ estas pasando por algo, que solo TÚ tienes penas de amor, que solo TÚ fuiste decepcionada, pero ves una película y la protagonista llora por la misma razón que tú estás triste, escuchas una canción y es la frase precisa que amarías decirle a quien te rompió el corazón. Tan solos no estamos, así como solemos creer.

»lunes, 1 de febrero de 2010 @ 20:50
¿Has visto esa ventana, gilipollas? Pues ábrela, coge carretilla y salta. Harías un gran favor a la Humanidad.