Que cierren para siempre la calle del olvido. Que te metan en ella para nunca verte. Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte, y que, por fin, el tiempo borre las heridas y tus fantasmas nunca más vuelvan a verme.
Que se pudran tus deseos, que no se cumpla lo que sueñas, que nunca tengas primavera, que se te apaguen los besos y que como a mí te duela. Que te lleven los demonios, fuera de mi cabeza.
