Abandonar, no volver a intentarlo.
Hacer una bola de papel con todo ello, aplastarla y lanzarla por la ventana para que se estrelle contra el suelo, que la pisen un montón de coches con las ruedas sucias, bicicletas y niños corriendo y que no quede rastro de ella. Nada de nada.
Ver como desaparece de tu vida de una maldita vez.
¿Quizás en el fondo valga la pena esperar? Anda venga, chúpame un pie.

El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.