Volamos, volamos altísimo y fuimos ligeros, tanto que ni los miedos pesaban y nos vaciamos de lágrimas en el mar, abrazándonos fuerte, quedándonos sin respiración.
Nos encantaba volar entre las nubes los días de sol y nunca nos dio miedo quemarnos las alas, éramos más fuertes que todo. O eso creíamos.
Fuimos aéreos, hasta que, un día, caímos. En picado. De golpe. De repente. Rápido y dolorosamente.
Caímos, y nos golpeamos contra el suelo.
Y a ti se te rompieron las estrellas del bolsillo.
Y a mí el corazón. Y los pedazos se hundieron en el mar, y ya nunca pude, pudimos, volver a volar.

El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.