<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/2535300190231058043?origin\x3dhttp://fading-juliet.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
si quieres bailamos
»lunes, 14 de marzo de 2011 @ 21:30
Muchas veces la mitad de nuestros actos se producen sin causa alguna o por causas ilógicas. Porque se te cruzan en la mente y dices porque sí, sin razonamiento humano alguno. Porque hoy me da a mí la gana, porque hoy quiero y tú no vas a ser el que me diga que no. A ella esa noche le apetecía. Le necesitaba. En cierto modo, pensaba que se lo merecía, después de todo. Tras mucho hombre con maletines de cuero y poco sentimiento, una siempre quiere una aventura y ella ya había elegido su presa... Juegos calientes en la barra y un par de de chupitos de tequila en el juego. Sólo quedaba apostar. Y a veces apostar demasiado te acaba saliendo muy caro. Y así fue. Que perdió todas sus fichas por un niñato que ni siquiera le igualaba la edad. Lo que hacen los caprichos. Ahora sólo le quedaba comerse sus palabras y ser incapaz de repetir, que encima de ser puta, le fuese a poner la cama.

Tú pones la cama, pero otro se folla tus sueños.