Muchas veces la mitad de nuestros actos se producen sin causa alguna o por causas ilógicas. Porque se te cruzan en la mente y dices porque sí, sin razonamiento humano alguno. Porque hoy me da a mí la gana, porque hoy quiero y tú no vas a ser el que me diga que no. A ella esa noche le apetecía. Le necesitaba. En cierto modo, pensaba que se lo merecía, después de todo. Tras mucho hombre con maletines de cuero y poco sentimiento, una siempre quiere una aventura y ella ya había elegido su presa... Juegos calientes en la barra y un par de de chupitos de tequila en el juego. Sólo quedaba apostar. Y a veces apostar demasiado te acaba saliendo muy caro. Y así fue. Que perdió todas sus fichas por un niñato que ni siquiera le igualaba la edad. Lo que hacen los caprichos. Ahora sólo le quedaba comerse sus palabras y ser incapaz de repetir, que encima de ser puta, le fuese a poner la cama.
Tú pones la cama, pero otro se folla tus sueños.
