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»martes, 20 de abril de 2010 @ 21:56
Tengo una botella de vodka escondida en el armario y mil deseos guardados en los bolsillos. Una cajetilla de tabaco en la cartera y un mar de vasos en el fondo de los zapatos. Que nací para esconder, eso lo sabían todos. Que sabía cómo hacerlo, también. Guardaba las colillas en una esquina de aquel rincón del mundo por si un día te dignabas a volver. Era extraño. De tanto guardar y esconder ni yo misma lograba encontrarme. Búscate. Encuéntrame. Haz de cada metro cuadrado una señal de cemento en la que dejes huella. Que cada sitio por el que pases, sepa que has estado allí. Cruzando alocado. Comiendo galletas en la puerta de algún bar. Comprando chicles, guardándolos en las Nike, suspirando a ver qué le dices. Vuelve, ¿vale?
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.