Contemplaba el suave oleaje. La situación había dado un giro inesperado. ¿Y ahora qué?
Fija la vista en un punto pero la mirada perdida sin rumbo alguno. Inmóvil, como si de un muñeco se tratase. El frío le cortaba la piel al igual que afilados cuchillos y en sus ojos existía una duda derivada del recuerdo, que llegaba en ráfagas, le marchitaba, le atormentaba. Labios resecos, sin besos, y escondía escarcha y ceniza en su corazón.
Lluvia.
Gotas de agua que se filtraban y luchaban por tocar su cuerpo que se estremecía cada vez que su cabeza volaba hacia el pasado.
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Próxima historia.
Nueva inspiración.
La lluvia torrencial le calaba hasta los huesos, le dolía.
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»miércoles, 7 de abril de 2010 @ 21:21
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.