¿Nunca has querido renunciar? Abandonar, no volver a intentarlo. Hacer una bola de papel con todo ello y lanzarlo por la ventana para que se estrelle contra el suelo.
Pero no lo haces, porque algo te lo impide.
Porque sabes que si esperas, quizás las cosas mejoren. Quizás en el fondo valga la pena esperar. O quizás no. Quién sabe.
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»domingo, 10 de enero de 2010 @ 22:04
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.