Cuando llega el frío se me congelan las neuronas. Dejo de pensar y me gusta imaginar que algún día seré como esas personas que quién sabe por qué llevan siempre una sonrisa en la cara.
Necesitaba volver a oler canela por las calles, verlo todo de color rojo, recordar cómo la gente se vuelve loca por arrasar los grandes almacenes y olvidar que dejan las mejores ofertas encerradas en las cabecitas de algunos chiflados que intentan arreglar el mundo.
Nunca se darán cuenta de que, aún cuando lo tienen todo, cuando tienen el doble, el triple, siguen pidiendo cosas que añaden a su colección de “regalos que abrí y al instante olvidé qué contenían”.
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¡ES NAVIDAD! »viernes, 25 de diciembre de 2009 @ 12:19
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.