Para bien o para mal, nadie elige sus sentimientos, quién le quiere o quién le deja de querer. No elegimos a quién le caemos bien y a quién mal, con quién tenemos algo en común o quién quiere estar con nosotros y quién no. No elegimos llorar cuando nos hacen daño ni gritar cuando sabemos que es el final. Hay muchas cosas que no elegimos, hay muchos momentos con los que nunca contamos, hay muchas personas que queremos que estén siempre en nuestras vidas pero que ya no lo estarán nunca. No podemos elegir nada más allá del chocolate blanco o el negro.
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»martes, 5 de enero de 2010 @ 21:26
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.