Si buscas algo con lo que seguir engañándote, no intentes ser realista. No les verás más. Puedes pensar, buscar, pensar, buscar y comerte el coco. Puedes acordarte de ellos, lo que solías decirles, cómo solías mirarles. Los buenos, los malos momentos. La marca de sus zapatillas, el olor de su pelo. La sudadera que solía dejarte cuando hacía frío o la última frase que te dijo.
Y aunque te quedes, aunque te vayas, aunque te tires en el suelo o aunque dejes de pensar; nunca te olvidarás.
