La dirías cuando cada hueso de tu cuerpo la gritase, me la susurrarías al oído flojito para que no se perdiese entre tanto aire. Porque es sólo para mí.
Las palabras se desgastan y pierden el significado, esa vez me enseñaste cómo suena un te quiero de verdad.

El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.