No sé cómo mi madre me soporta a veces (o siempre). Quiero decir que a ella todo le debe de resultar claro como el agua, pero ha tenido que sentarse a oírme jurar y perjurar que lo negro era blanco, o que lo caliente era frío o algo por el estilo. No habría cambiado nada si le hubiese dicho la verdad.
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»miércoles, 3 de febrero de 2010 @ 20:53
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El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.