“Venga, joder. ¡Corre, salta y escapémonos de las luces de las farolas! Venga, empótrame contra ese portal, acerca tu boca a la mía. Que se queden a menos de un milímetro, que pueda sentir cómo respiras, pero no me beses. No, no me beses, provoca el deseo de lanzarme hacia ti como una fiera antes, provócalo como sólo tú sabes. Provócalo lento… muy lento, como un tronco ardiendo entre el fuego. Yo seré ese tronco y tú ese fuego.”
Pero a esa voz tú no la escuchas.
Abro la boca, para que sea mi voz la que te lo diga… y me quedo con las ganas. Joder, que no hay manera.

El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.