<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/2535300190231058043?origin\x3dhttp://fading-juliet.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
si quieres bailamos
»miércoles, 7 de octubre de 2009 @ 19:42
Según mi amigo Juan, todos pasamos por malas rachas, por esos llamémoslos momentos de los que pensamos que nunca saldremos, en que realmente nos damos cuenta de que somos débiles y que necesitamos tener garantías de que vamos a ser felices con continuidad, de que todos estos putos problemas que aparecen solos y que no sabemos quién los crea van a terminar en un futuro cercano. También según él, tenemos dos opciones: esconder la cabeza como las avestruces y hundirnos hasta que alguien nos saque de ahí -en el hipotético caso de que le importes a alguien-, o intentar gritar, aunque te sientas como la protagonista de Titanic más de una vez, que grita en una sala abarrotada de gente y nadie llega a escucharla nunca. Frío polar o te derrites por dentro, pero al menos no le joderás la vida a nadie por gritar, al contrario de lo que pienses.

No puedes hundirte, tienes que intentar encontrar una salida, escalar la pared o cavar un agujero.

He cumplido, a la mierda todo.