Es como los paquetes de lacasitos que me comía de pequeña, me tomaba cada pastillita lentamente para que no se acabase el tarro.
Al menos antes podía prolongar ese momento, qué gracia. Ahora todo es más complicado, los lacasitos no solucionan mi puta vida.

El chocolate, la música, los libros con portadas bonitas, las películas, las fotos, el mar, la lluvia, la nieve, los zapatos, los pendientes, el otoño, las fresas, los cacahuetes y su sonrisa.